CAPITULO IV
Egidio traslada la carga de Fe y Humildad.
Egidio, sobrecargado de voluntad, tomó el camión del Clérigo y se dispuso a llevar la particular carga de Fé y Humildad hacia el depósito.
En el camino, notó una luz dorada que daba color y vida a su barrio natal, donde había vivido toda su vida. Allí, las personas no siempre se comunicaban, pero el valor de los seres humanos permanecía intacto en sus corazones.
👉La Llegada del Saint Fran y su Misteriosa Carga: Un Buque Alienígena en Dock Sud - Capítulo I
Al llegar al galpón, el viejo de la camiseta del Club Sportivo Dock Sud, tenía a su alrededor un aura dorada. Su rostro le envió un guiño a Egidio pero, al bajarse del vehículo el anciano desapareció.
Egidio empezaba a notar que tenía una nueva necesidad de dialogar.
Luego, comenzó su tarea: acondicionó la carga prolijamente, disfrutando del aroma de las flores frescas de su infancia que volvía a sentir por la carga. ¿Clari-oliente talvez? "Un nuevo don"- pensó.
Al cerrar la vidriera donde quedó la carga, una potente luz en forma de burbujas explotó suavemente, haciendo que Egidio cayera del escalón del portón.
Imágen: Pexels.
Un poco mareado, sintió un calor en el bolsillo del saco donde había guardado el frasco vacío de Fé que le dio el Capitán a bordo del buque. Una tenue luz atravesó el frasco, y Egidio lo guardó nuevamente como un tesoro, sintiéndose seguro y protegido, por su poder simbólico.
El regreso inesperado al año 2024.
Al llegar a su barrio, observó algo extraño: la calle no era la misma.
Imágen: Pexels.
"¿Postes de luz como en el año 2000? ¿Camiones de basura de 1990? ¿Qué está pasando si eso ya no existe?"
Empezó a caminar y notó la red eléctrica de las casas, un mecanismo que había sido reemplazado por energía solar hacía mucho tiempo. Su intercomunicador quedó apagado sin poder encenderlo, algo imposible que ocurriera en su época.
"Bueno, evidentemente algo raro pasa", pensó Egidio.
Se dirigió al almacén abierto y vio un hombre chino viendo televisión a color, cuando en su tiempo todo era holograma. La noticia decía: "Preparativos de Nochebuena 2024".
Era cierto: había vuelto al año 2024, donde las tradiciones como la Navidad y la sobremesa aún tenían valor. Recordó a su abuela decir:
"En unos años, nadie ya se juntará con nadie. Pero tú, Egidio, debes velar para que tus amigos y familia permanezcan cerca… ¡haz sobremesa!"
Fue entonces cuando Egidio descubrió que podría llegar hasta la casa paterna. Tocó el timbre:
-"La casa de Dolchevita?"- preguntó.
Desde la mirilla, alguien contestó:
"Sí, ¿pero a quién busca?"
"Soy un familiar, muy lejano..."- dijo Egidio nervioso y sonrojado.
La persona del otro lado, sorprendida, reconoció su voz y lo invitó a entrar. Adentro, sus antepasados reían en la mesa de Nochebuena, comiendo pan dulce y frutos secos, escuchando música desde una vieja computadora de escritorio.
La escena fue mágica: vió la casa de su abuela como la recordaba. Egidio se sintió como un niño otra vez, nada menos, rodeado de su familia y la calidez de sus raíces.
Una abuela le dijo:
"Vení, sentate que te sirvo un choripán."
Egidio supo que estaba dentro de un sueño, pero también entendió la importancia de valorar la familia, la humildad y la fe. Guardó en su corazón cada momento, recordando el frasquito en su bolsillo, sabía que ese momento, ya nunca iba a volver a repetirse.
Subió al vehículo para el regreso, después de la medianoche y el brindis, sintiendo la certeza de que todos en su familia siempre lo acompañarían. Manejó con la fe indescriptible de alguien que se ha reencontrado con su esencia.
De repente, se vió envuelto en una espesa luz dorada y brillosa. Los globos de luz no dejaban ver más allá de sí mismo.
Imágen: Pexels.Anselmo y la tentación de la falsedad.
Esa misma tarde, Anselmo también bajó del buque, llevándose un presente personal: un frasco con Fé y Humildad.
Imágen: Leonardo IA.
Aunque en mínima dosis, no pudo ocultar su brillo en el bolsillo. Miró al Capitán en el puente de mando, saludó y se fue a su casa. Así, sin un rostro de piedra más duro.
Al día siguiente, se preparaba para el evento de despedida del Saint Fran de Dock Sud. Allí, toda la gente del barrio estaría presente, y Anselmo haría mal uso de la dosis de Fé y Humildad, adulterada con miedo y falsedad.
Imágen: Pexels.Ansioso, tomó el frasquito de Fé y Humildad con esos colores tan brillantes, y lo diluyó en el mejor vino que compró exclusivamente para la ceremonia, mezclándolo así con otra dosis de "miedo" que le había quedado de un cargamento anterior, para compartir con sus vecinos.
- "Voy a divertirme un poco" pensó.
Al llegar al lugar, todo estaba alegremente preparado en sus colores más vivos, con hologramas de la gente que optó mirar el evento desde su casa, evitando el contacto humano.
- "Por favor, reparte este buen vino entre la gente" - le ordenó al mozo del lugar, un joven veinteañero alegre por haber recibido esas cajas de vino añejo.
Al rato, la gente comenzó a temblar y a decir pavadas, como si sus miedos mas ocultos se exteriorizaran. Un empresario desconfiado del vino que trajo Anselmo (y de Anselmo) le dijo:
-"¿Qué clase de vino trajiste Anselmo? ¿La gente está bajo efectos nocivos de alcohol? ¿Estaba vencido el vinito, che? Escucho que dicen cada sarasa...Hay que llevarlos al hospital Fiorito antes que tumben".
Anselmo dejó las carcajadas en degradé, y ya un poco más serio, comenzó a tartamudear... de miedo genuino.
Lo que él en realidad no sabía era, que la Fe y la Humildad "neutralizaban" inmediatamente cualquier efecto, dejando que los miedos desaparecieran de una buena vez, para siempre.
Para Anselmo, la fiesta había terminado. Se subió a su camión y emprendió la retirada a su casa.
En el trayecto, comenzó a experimentar una extraña sensación de miedo y tristeza. La situación no lo dejó manejar más. Paró su camión en medio de la ruta, y acordándose que conservaba una dosis final de Fé y Humildad en su frasco, pensó:
- "Esto al final, no sirve para nada".
Y en ese momento, la luz del frasco se desvaneció dejándolo vacío.
Anselmo se cubrió la cara para descargar su vergüenza, como si liberara un pesado cargamento de su alma. Una espesa humareda negra empezó a cubrirlo, al punto de no ver nada más allá de sí mismo, como le ocurrió a Egidio hacía instantes, a diferencia que Anselmo era envuelto en una nube negra de humo.
¿Qué podía hacer en esa oscuridad? ¿A quién recurriría?
De repente, a lo lejos, comenzaba a escuchar una voz. Se bajó del vehículo pero no veía a nadie, no podía ver prácticamente.
"Anselmo... siempre descreído. La fé la tienes en tí. Se humilde y la encontrarás, como hacías conmigo". Era la voz de su esposa, quien había trascendido de este mundo 16 años antes. En ese momento, Anselmo se desvaneció.
No pasaron ni 4 minutos, cuando una pareja lo encontró tirado en la calle, que bajaba el puente al lado de la terminal. Al abrir los ojos, Anselmo quedó aún perplejo sin entender una palabra.
Imágen: Pexels.En ese momento, Egidio venía caminando despacio con una luz dorada que lo acompañaba.
- "¿Qué te ha pasado Anselmo?"
- "Egidio... Ajaaa... Egidio!!! Amigo!!!". Ambos se abrazaron y supieron que el Saint Fran los estaba llamando para su despedida del puerto.
Subieron al vehículo rumbo al puerto.
El reencuentro y la despedida del Saint Fran.
-" ¿Y cómo es que ya se va tan pronto, Capitán?", preguntó Egidio.
-"No es tan pronto, nos esperan nuevos destinos en otros puertos. Saben, el Saint Fran se asemeja a cada acontecimiento de la vida: cuando aparece, hay que aprovechar la oportunidad que recibes, decidir qué hacer con ella".
-"Me apena que salga ya de mi ciudad, mi país y mi mundo" - le dijo Anselmo.
-"Bueno, eso es interesante viniendo de tí. Han aprendido algo muy valioso. Depende de uds. transmitir que el sentimiento más importante es el sentido de la vida y aprender de él. Es un mundo donde hay mucha gente buena; bríndenles una oportunidad".
Imágen: Leonardo IA.
Y así, el buque se alejó velozmente dejando en las aguas del puerto de Dock Sud el destello de luz más mágico y amoroso que el mundo haya recibido.
Imágen: Pexels.
✨ Gracias por acompañarme en este capítulo final. ¿Qué sensación te deja este encuentro, en el mundo? Me encantaría leer tu mirada en los comentarios.
🌟 Toda historia se enciende cuando alguien la comparte. Si el Saint Fran te tocó de alguna forma, te invito a difundirla 🚢
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