CAPITULO I
Cuando Egidio nació, el mundo era distinto. Las personas sonreían más. Con lo mucho o con lo poco que tenían. Las tradiciones domésticas, incluían las sobremesas del almuerzo en familia al menos un día a la semana.
Su nombre había sido elegido por la influencia de su abuela materna, quien era una fiel devota de Egidio de Asís. Así, el niño podría adoptar sus cualidades de hombre humilde, bueno y de mucha fé.
El tiempo pasó y de repente, las personas dejaron de "comunicarse". Comunicarse internamente con un afectuoso abrazo humano exterior empezó a ser algo extraño.
Con el pasar del tiempo, toda costumbre o tradición
familiar se fué desdibujando lentamente en el planeta.
Y ya nadie recuerda la importancia de reunirse con los seres más queridos, para que el amor fortalezca los lazos de cada relación humana.
Egidio sentía pesar, ya entrado en la edad adulta. Su "mundo" se limitaba a atender barcos, asistir pasajeros o tripulantes. Su corazón se fué enfriando hasta el punto de no tener conexiones "reales".
Le hacía ruido no comprender bien cómo eran ésas cualidades de fé de las que su abuela decía que un antiguo religioso italiano llamado igual a él tenía, y además predicaba.
¿Qué le pasó en la vida a Egidio para no comprenderlas? ¿Cómo llegó a convertirse en alguien que se deja soplar por el viento, sin autoconfianza y tan inseguro?
Más tarde en su vida, no imaginó la manera en que lograría entender esas cualidades que por nombre ya había adquirido.
La noche del 25 Abril del año 2163, asombrosamente, llegó a la entrada del puerto de Dock Sud un buque alienígena. El Saint Fran.
Imágen hecha con I.A.- Windows Copilot.Egidio nació en la localidad de Dock Sud, al sur de la Ciudad de Buenos Aires.
Imágen: Gentileza Consorcio de Gestión del Puerto de Dock Sud.
Esta ciudad tuvo su origen en 1887 cuando comenzó la construcción del Mercado Central de Frutos, una gigantesca barraca en la costa del Riachuelo (localidad de Avellaneda), para el almacenamiento principalmente de lana y cueros. En esta gran dársena se instalarían primero descargadores de carbón y de cereal, y años más tarde en la década de 1920, se instalarían el frigorífico Anglo y parques de tanques de combustibles.
Es así que, en un abrir y cerrar de ojos gracias a la venida de este buque ésa noche, hasta entrada la mañana siguiente como en una especie de hechizo, tembló el suelo, el puerto, y toda la ciudad de repente quedó cubierta con un halo de extensa luz blanca y una potente energía de paz que nunca antes nadie había sentido.
"¿Cómo era posible que un barco de semejantes características, haya aparecido así de repente? ¿Porqué nadie había sido notificado de su arribo a Egidio? ¿Desde dónde llegó y para qué vino?", eran las preguntas que todo ser con alma y encarnado se preguntaba en ése momento.
Lo más interesante fue ver las caras de asombro de la gente, de las autoridades... y la de Egidio. Él era el responsable de anunciar a puerto la llegada de buques y sus cargas, con anticipación. Porque un puerto debe estar preparado antes.
Más aún para tan importante acontecimiento.
Egidio comenzó a desconfiar en asistir este buque tan extraño. ¿Y si era una trampa? ¿Y si era un buque vigilante y lo raptaban al subir? ¿Y si adentro había piratas de otros mundos?.
Recordó las palabras que su abuela le repetía en momentos de dudas, como una antigua canción que le cantaba cuando él era pequeño. "La vida vale la pena. No hay un camino si no lo buscamos, sino ¿cómo sabe uno a dónde puede llegar?".
Las palabras se repetían en su mente, pero en ese momento sentía que no comprendía su verdadero significado.
De repente, en su cabeza comenzó a escuchar la melodía de la canción. Y las palabras parecieron resonar con una claridad nunca antes experimentada: "La vida vale la pena". En ese instante, Egidio entendió algo fundamental.
Quizás, ese "camino" del que hablaba su abuela no se encontraba en respuestas claras o inmediatas, sino en pequeñas decisiones y pasos de fé que uno va dando, aunque no se vean resultados al instante.
-"Buonto giornoto, siamoto arrivatoto (*)" le dijo el capitán del buque alienígena a Egidio por la imágen que apareció precipitadamente en su intercomunicador. Fué cuando vió a un completo alienígena, en un tono muy alegre pero pausado, en un idioma parecido al italiano que apenas él pudo entender, pero que sintió que ya conocía. "Comete staiti Egidio, ecco quiti la nostrata crew listi (**)", le dijo el Capitán alienígena refiriéndose a la entrega de la lista de tripulación.
Pero... ¿¿Qué pasó acá??. Todavía mareado por el intenso
sentimiento de paz y tranquilidad, Egidio intentó comunicarse con Capitán a
quien a pesar de su apariencia física, le pareció haber visto antes.
-"Señor Capitán, gracias. Puede decirme: ¿porqué no se ha anunciado?. ¿Quién es el responsable de que su nave haya llegado hasta aquí y qué es lo que viene hacer?. Digo, con "tuttoto il rispettoto"...¿Che cargata trae ud.?"
El puerto comenzó a tomar un color dorado. Y la extraña pero tan agradable energía que el buque trajo fue expandiéndose, lentamente.
*"arivato-to"*¹
¹ Expresión modificada del idioma italiano usada en el texto para fines de habla ficticio.
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