Por: Grisse.E.
CAPITULO II
Eran las siete de la mañana cuando Egidio se dirigía al buque para realizar el despacho de entrada formal. Mientras tanto en el buque, un mono que oficiaba de sereno se encargaba de despertar a la tripulación.

Imágen: Windows Copilot
- "¡Arriba dormilones, vamos! El sol ya se tomó tres cafés y uds siguen roncando..."- gritaba el mono Tonino, al tiempo que entonaba el famoso Quel Mazzolín Di Fiore ogni mattina* para despertar a la tripulación.
* al español: cada mañana.
Egidio sentía una gran pena por no haber podido compartir con nadie lo vivido con la llegada del buque.
¿Quién lo entendería?.
Su falta de autoconfianza debilitaba ése sentimiento de paz que el barco había traído.
Si todavía no leíste cómo empezó todo, te dejo el capítulo anterior:
👉 La Llegada del Saint Fran y su Misteriosa Carga: Un Buque Alienígena en Dock Sud.
El interior del Saint Fran no era de un buque común, ni de éste mundo. Al ir a bordo, se encontró con un largo pasillo iluminado por grandes esferas brillantes de color dorado. Había en el aire un aroma especial, casero, y cuando hizo cinco pasos hacia adelante, una larga mesa estilo dominical le dio la bienvenida. Olía un aroma a café expreso y capuchino.

Los hologramas de la autoridad ya estaban presentes y activados.
El ambiente era apacible, lleno de luz y energía sublime que potenciaba un sentimiento de estar soñando despierto. Invitaba a un estado de rendición.

Imágen: Windows Copilot.
-"Buen día Capitán. Le solicitamos su historial de navegación, y el informe de su carga como así un destino acá en el puerto. Estamos preocupados por no haber podido saber de ud. y su barco. ¿Podría por favor, decirnos qué trae y para quién?".
El Primer Oficial hizo de traductor y le dijo:-"Somos tripulantes de buques alienígenas. La visión desde afuera es borrosa. No se entiende bien hacia dónde gira éste mundo. Nos ha costado mucho encontrar la ruta correcta".
Egidio, sonrojado ante la autoridad presente a través del intercomunicador visual, quería evitar un mal entendido.
-"Bien, entendemos que entonces vienen desde otro... mundo" dijo Egidio un poco tartamudeando, ya demostrando formalidad a la situación.
-"Por supuesto, traemos una carga para el Clérigo. Aquí está el documento que él mismo encargó desde el Mundo Aura-Vita". Y llevando su mirada hacia el mono sereno Tonino, le solicitó:
-"Tonino, por favor abre la compuerta".
Fue cuando otra vez, ésa misma sensación apacible y de serenidad inundó nuevamente el aire con una brisa que olía a rosas.

-"Aquí oficiales, formalizamos el interior de dicho contenedor: 40 tn de Humildad y 100 tn de Fé, destino Dock Sud".
De repente, un silencio... de radio.
Al cabo de unos minutos Tonino, quien estaba sentado arriba de un cajón de manzanas sorprendido, inquieto, abriendo grande los ojos largó:
-"Bah...Ni que fuera oro!" soltando una carcajada, que contagió a todos los presentes.
El Capitán observando la escena, no pudo evitar reírse. Levantó su taza de expreso, y sonriendo con estilo jovial e italiano expresó a todos:
-"¡A voltete, ciò che sembra poco vale più di tutto l’oro del mondo eh, ragazzi!*
Los oficiales de la autoridad marítima que veían en línea el operativo se miraron entre sí y tentados de risa dieron por finalizada la gestión de arribo, desapareciendo.
Egidio se acercó al oficial y le dijo en tono suave:
-"Oficial, estamos en Dock Sud. Nos hará falta preparar un depósito primero para almacenar ésta valiosa carga", dando un gran suspiro.
Luego, agradeció al Capitán y al Primer Oficial, a Tonino, y a toda su tripulación por la gentileza en formalizarse desde tan lejos, con una gran sonrisa.
Y Egidio... escasamente sonreía.
Al bajar de la nave, Egidio fué directo a contactarse con el Clérigo. En el trayecto manejando en su vehículo, por las calles de Dock Sud, comenzó a notar un cambio en su percepción del mundo.
¿A qué se debía?
¿O lo estaba imaginando?
¿Porqué antes nunca se sintió en paz?
¿Qué clase de mundo habitaba si estaba excluida la sensación de ánimo, esperanza y gratitud dentro de él?
¿El mundo conoció, alguna vez, ésta dicha interna?
¿Si la conoció, cómo es que se desvaneció en el tiempo?
¿Se trataba realmente de un cargamento "divino"?.
Con el corazón aún exaltado por la experiencia, Egidio emprendió el camino hacia el Clérigo, sin saber que aquélla jornada apenas había comenzado a transformarlo.
-"¿Podría por favor, explicar lo que sucedió en el puerto? Ha de saber que es necesario anunciarse antes de arribar".
El Clérigo asintió y ofreció sus disculpas:
-"Sé que fué repentino, pero tampoco tenía manera de saberlo. A veces somos guiados por la fé de manera inexplicable. Solicito a ud. Egidio, mis más sinceras disculpas".
Y en voz sutil pero firme le pidió:
-"Ahora que llegó la carga, voy a pedirle lo siguiente Egidio: sea usted el guardián. Es Humildad y Fé. Ambas, en una muy pequeña dosis, son suficientes para lograr un sentimiento muy poderoso, ¿me entiende?".
Implícitamente, Egidio iba entendiendo su rol de custodio del contenido de la carga, al haber experimentado él mismo su significado, como en sagrada comunicación desde que el buque llegó a Dock Sud. Puerto elegido para el desembarco de tan importante cargamento.
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