Alguien dijo alguna vez que la vida es como el mar:
las cosas te van llegando como si fueran olas.
¿No te pasa que cuando por fin relajás la mente… pasa algo inesperado?
Yo vivo un poco así.
A veces nado, a veces floto…
y a veces, algo llega.
Uy… pará.
Eso que flota allá, ¿es una botella?
Quién diría que entre imágenes, textos y ruido digital, aparecería una botella con un mensaje.
No venía con instrucciones, ni promesas, ni urgencias.
Solo con un mensaje breve adentro, escrito hace más de... tres siglos!
Eso decía la fecha:
"Si estás leyendo esto, significa que el tiempo hizo su trabajo.
La vida cambia de forma, pero no de sentido".
— Giovanni.
Febrero, 1701
Qué lindo encontrar un mensaje así.
Tan antiguo.
Tan simple.
Tan calmo.
Eso que hoy escasea.
Imaginé a Giovanni mirando el mar.
¿Desde dónde habrá arrojado esa botella?
Un hombre de otro tiempo.
Sin internet.
Sin prisa.
Sin apuro en leer notificaciones.
Un hombre que quizás no sabía que sus palabras —reales o imaginadas— iban a cruzar siglos para aparecer acá, ahora, frente a mí.
Lo que cambia y lo que permanece
Y pensé en todo lo que cambió.
Las formas.
Los países.
Las costumbres.
Las familias que emigraron, sin saber lo que les esperaba ni que estaban fundando otras historias.
Las oportunidades que antes no existían, o eran otras y distintas.
Los valores que se transformaron… o que tal vez solo se disfrazaron un poco.
¿Quién habrá sido Giovanni?
¿Qué rasgos físicos tendría?
¿Qué carácter?
¿Habrá lanzado realmente esa botella sin pensar que alguien podría levantarla en este mar inmenso que hoy es internet?
Justo en un mundo donde los mensajes viajan más rápido que las emociones y donde somos expertos en comunicar, pero no siempre sabemos decir.
Una conversación que atraviesa el tiempo
Esta no es una historia cerrada.
Es una conversación.
Que quiere hablar de lo que permanece cuando todo parece cambiar:
el respeto,
la educación,
los vínculos,
la forma en que reaccionamos ante la pérdida,
la manera en que amamos,
el misterio de estar vivos sabiendo que nada es para siempre.
Tal vez Giovanni vuelva a escribir.
Tal vez otro nombre aparezca más adelante.
Tal vez alguien leyendo, como vos, reconozca algo propio en una vida en otro tiempo, que no fue la suya.
Por ahora, vuelvo a cerrar el papiro y lo dejo en la botella.
Y arrojo mi mensaje en botella al mar.
Que es mágico.
Inmenso.
Inagotable.
Quizás el tiempo también esté haciendo su trabajo ahora.
✨ Para mi querido lector:
Si este mensaje te tocó, si te recordó a alguien, una historia, a una pregunta sin resolver, un amor, podes dejarlo en los comentarios.
A veces compartir una memoria o un recuerdo es otra forma de mantenerlo vivo.
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Un abrazo, Gri 💕






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