El arribo del Conte Grande a Buenos Aires en 1956: una historia real de inmigración italiana y gratitud
El barco que nos regaló vida
Esta es una historia real de inmigración italiana: el viaje del buque Conte Grande que trajo a mi familia desde Calabria hasta Buenos Aires en 1956, uniendo dos tierras y generaciones con esperanza.
El viaje que empezó antes de mí
A veces pienso que mi vida empezó mucho antes de que yo naciera: ya vine a esta vida en barco.
Quizás comenzó aquel día Marzo de 1956, cuando el Conte Grande, barco de pasajeros, llegó al puerto de Buenos Aires trayendo a mi mamá, de apenas 4 años y medio, alla mia nonna con su coraje envuelto en pañuelos, y a mis tíos de 10 meses y 6 años.
El gran evento de este arribo cumplirá 70 años el próximo Marzo de 2026.
⚓ Desde Nápoles con esperanza
Venían desde Nápoles, pero su viaje había comenzado en el sur de Calabria.
Desde tan lejos, con solo una valija, una dirección escrita en un papel, y la esperanza más grande que el propio mar.
Acá los esperaba mi nonno, que había emigrado de Italia un año y medio antes, en diciembre de 1954, a bordo del buque Salta.
⚔️ El Conte Grande había vivido la guerra
Según registros históricos, el Conte Grande fue un buque utilizado durante la Segunda Guerra Mundial para trasladar tropas entre Nueva York y Génova.
Quizás por eso me emociona pensar que, con el tiempo y convertido en buque de pasajeros, se redimió liberándose: un barco que luego solo llevó maletas, canciones y sueños nuevos.
En sus pasillos se habrán oído risas, llantos, canciones en dialecto, y habrá quedado flotando esa nostalgia que sólo los inmigrantes entienden: la de amar dos tierras al mismo tiempo.
🌊 Un viaje que cruzó generaciones
Yo todavía no existía, pero ya venía en ese viaje.
Es la historia de tantos hijos de inmigrantes italianos: agradecerle a ese buque en el tiempo por cruzarnos al futuro.
El Conte Grande trajo a nuestras raíces, sus ilusiones y también el alma italiana latiendo.

💫 Mirá todo lo que vino después
Cuando repaso la vida hasta hoy —mi lugar de trabajo, mis libros, mis experiencias, mis días, que no son sólo míos — pienso:
¡Mirá toda la vida que vino después de aquel viaje!
No fue un simple traslado: fue una transferencia de destinos de muchas (pero muchas) almas humildes con ilusiones.
Un barco que no sólo cruzó el océano, sino que conectó generaciones con la alegría de lo nuevo, lo incierto y lo posible.

Sin pensarlo, fundó raíces nuevas sin romper las antiguas.
❤️ Gracias por el viaje
Este texto es mi manera de decirle gracias al Conte Grande!
A mi barco abuelo, en la distancia de los años que me vuelve a unir al viaje de ida.
Simbólicamente, ese barco nos trajo la vida.
(Y cada vez que veo el mar, siento que el tiempo siempre nos da otra oportunidad). 🌊
🪶 Doña Carola dice:
“Ay, mamita querida, si los barcos hablaran, cuántas vidas contarían…
Algunos trajeron baúles, otros, canciones, y otros —como el Conte Grande— trajeron destinos enteros.
A veces no hace falta ser capitán para cambiar el rumbo del mundo: basta con subirse a tiempo al barco correcto. Aunque para algunos es mejor tenerlos siempre embarcados 😄
Brindiamo, che la vita è un viaggio e todavía nos falta tanto por navegar.” 🥂⚓





Comentarios