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La Llegada del Saint Fran y su Misteriosa Carga: Un Buque Alienígena en Dock Sud - Capítulo IV

Pausa, Peceto y Olvido: Reflexiones con Humor para Elevar tu Bienestar Cotidiano.


Por: Grisse.E.


Hay días en los que una pausa vale más que una victoria… o que tener la razón.


Doña Carola ya lo aprendió. Salió a despejarse después de un entredicho con su macellaio (carnicero). 

Porque sí, nadie dijo que practicar el dolce far niente —ese arte italiano de no hacer nada y disfrutarlo— fuera fácil. Y menos aún, permitírselo.

Como diría la banda Coldplay (con un toque libre de interpretación): “nadie dijo que era fácil, nadie jamás dijo que sería así de difícil…”

El chico escuchando la radio en el balcón.

                                                     Imágen: Windows Copilot.

Una escena cómica y reflexiva sobre cómo manejar el estrés diario

Doña Carola detuvo su paso justo frente a la mercería. 
Con las bolsas de las compras en una mano, el orgullo algo arrugado y 40 gramos menos de peceto del que había pedido, se preguntó si valía la pena volver y reclamar.

Se acordó de aquella vez en que el banco le quiso cobrar una tarjeta que jamás había solicitado. Tuvo que ir personalmente —como buena ciudadana responsable— a resolverlo. Y se preguntó, una vez más, si era necesario cargar con tanto estrés. ¿Realmente vale la pena eso?

A veces no nos damos cuenta, pero esa amargura innecesaria nos pasa la factura: física, emocional y mental.

“Todo en esta vida, mientras respiremos, tiene solución”, se repetía varias veces al día, como un mantra de coraje, valentía y cuidado interior.

Elegir una pausa consciente para cuidar la salud mental

Frente a la vidriera, esta vez decidió no volver. Miró al cielo celeste, pensó en el hornero del árbol de la plaza, tan sereno en su nido, y se dijo:

“Mejor estoy más atenta la próxima. Estos pequeños incidentes me enseñan a frenar y pensar cómo reacciono ante lo adverso. Así que ahora… voy por un gelato.”

Doña Carola y sus bolsitas

                                                 Imágen: Leonardo IA.


¿Hizo bien? 

Tal vez sí. Al menos, eligió aprender. Eligió soltar. Eligió cuidarse. 

Desde otra visión, quizás el macellaio simplemente cometió un error. 
Él también es humano, y respira.

Todas las situaciones nos enseñan algo

La próxima vez, sabrá cómo manejarlo. Aprendió desde la pausa, no desde la bronca, que hubiera sido el camino más fácil para ahorrarse "parar y pensar". Y lo hizo con humor.

Reflexión final para tu bienestar cotidiano

Acordáte siempre de ésto: que los 40 gramos de menos de algo no te corten la alegría.

Mantené el valor y el coraje, como Doña Carola. 
Nadie nos enseña cómo reaccionar ante lo que nos parece una injusticia cotidiana. Desde nuestro propio juicio puede ser injusto y a la vez traer enojo, pero toda experiencia es en definitiva una lección simbólica.



                                            Imágen: Pexels.

Así que mi querido lector:

✔️ Hacé la pausa
✔️ Escuchá tu respiración
✔️ Permitite el dolce far niente... o la pausa... ¡permítitelo! 😊

Y como decían nuestras nonnas:
“La vita è bella… ma bisogna guardarla con humor.”😄😄😄



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