Por: Grisse.E.
Hay días en los que una pausa vale más que una victoria… o que tener la razón.
Doña Carola ya lo aprendió. Salió a despejarse después de un entredicho con su macellaio (carnicero).
Porque sí, nadie dijo que practicar el dolce far niente —ese arte italiano de no hacer nada y disfrutarlo— fuera fácil. Y menos aún, permitírselo.
Como diría la banda Coldplay (con un toque libre de interpretación): “nadie dijo que era fácil, nadie jamás dijo que sería así de difícil…”
Imágen: Windows Copilot.
Una escena cómica y reflexiva sobre cómo manejar el estrés diario
Doña Carola detuvo su paso justo frente a la mercería.
Con las bolsas de las compras en una mano, el orgullo algo arrugado y 40 gramos menos de peceto del que había pedido, se preguntó si valía la pena volver y reclamar.
Se acordó de aquella vez en que el banco le quiso cobrar una tarjeta que jamás había solicitado. Tuvo que ir personalmente —como buena ciudadana responsable— a resolverlo. Y se preguntó, una vez más, si era necesario cargar con tanto estrés. ¿Realmente vale la pena eso?
A veces no nos damos cuenta, pero esa amargura innecesaria nos pasa la factura: física, emocional y mental.
“Todo en esta vida, mientras respiremos, tiene solución”, se repetía varias veces al día, como un mantra de coraje, valentía y cuidado interior.
Elegir una pausa consciente para cuidar la salud mental
Frente a la vidriera, esta vez decidió no volver. Miró al cielo celeste, pensó en el hornero del árbol de la plaza, tan sereno en su nido, y se dijo:
“Mejor estoy más atenta la próxima. Estos pequeños incidentes me enseñan a frenar y pensar cómo reacciono ante lo adverso. Así que ahora… voy por un gelato.”
Imágen: Leonardo IA.
¿Hizo bien?
Tal vez sí. Al menos, eligió aprender. Eligió soltar. Eligió cuidarse.
Desde otra visión, quizás el macellaio simplemente cometió un error.
Él también es humano, y respira.
Todas las situaciones nos enseñan algo
La próxima vez, sabrá cómo manejarlo. Aprendió desde la pausa, no desde la bronca, que hubiera sido el camino más fácil para ahorrarse "parar y pensar". Y lo hizo con humor.
Reflexión final para tu bienestar cotidiano
Acordáte siempre de ésto: que los 40 gramos de menos de algo no te corten la alegría.
Mantené el valor y el coraje, como Doña Carola.
Nadie nos enseña cómo reaccionar ante lo que nos parece una injusticia cotidiana. Desde nuestro propio juicio puede ser injusto y a la vez traer enojo, pero toda experiencia es en definitiva una lección simbólica.
Imágen: Pexels.
Así que mi querido lector:
✔️ Hacé la pausa
✔️ Escuchá tu respiración
✔️ Permitite el dolce far niente... o la pausa... ¡permítitelo! 😊
Y como decían nuestras nonnas:
“La vita è bella… ma bisogna guardarla con humor.”😄😄😄
Comentarios