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🌺 5 lugares de Italia que tienen los colores de la filosofía del Dulce Hacer Nada: ¿Y si el Dolce Far Niente tuviera colores?


Por: Grisse.E.

Hay formas de vivir que parecen tener un color propio.

🔅¿De qué color será el Dolce Far Niente?

Te invito a descubrirlo.

Dolce Far Niente y vino
Imágen: Atlantic Ambience- Pexels


Ya cuando escucho la palabra Italia, me pregunto: ¿Cuáles serían los colores del estado de tranquilidad y alegría constante?

Tranquilidad y alegría

Quizás tendría el amarillo de un limón al sol, el azul profundo del mar, el terracota de una pared antigua con estilo y cuidado, el rosa de una flor o el verde de un olivo.

Hay formas de vivir que también pueden mirarse.

El Dolce Far Niente, ese “dulce hacer nada” tan asociado a Italia, no habla necesariamente de no hacer nada. 

Habla de permitirse estar. De disfrutar un momento en la vida, sin convertirlo inmediatamente en una tarea, un objetivo o algo productivo.

Y cuando pienso en esa manera de vivir, Italia aparece como una enorme paleta de colores.

Pero hay algo más curioso que me pasa todavía: cuando empezamos a mirar con atención, descubrimos que esos colores no viven solamente en Italia.

También pueden aparecer en nuestro propio barrio, en una planta que florece en una vereda o en el patio, en una tarde de sol o en un café tomado sin apuro.

Estos son cinco lugares de Italia que, para mí, tienen los colores del Dolce Far Niente. Así, sin pedir nada más 😋

1. Amarillo — La Costa Amalfitana

🟡El color de la luz y del placer sencillo


Amalfi en amarillos  
Imágen: Oleksandra Zelena- Pexels

En la Costa Amalfitana, el amarillo parece aparecer por todas partes.

Está en los limones que crecen sobre las terrazas de cultivo, en la luz mediterránea, en las fachadas que reciben el sol y hasta en ese pequeño vaso de limoncello.

Es un amarillo luminoso, casi comestible.

Me gusta imaginar que ese podría ser uno de los colores del Dolce Far Niente: el de disfrutar sin apurarse para llegar a otra cosa.

Una sobremesa que se extiende.

Una conversación entretenida.

Un momento al sol que no tiene ninguna utilidad especial.

Simplemente está ahí. Qué importante es el sol 🌞

Y alcanza.

2. Azul — Capri

🔵El color de quedarse mirando

Capri, en azul

Imágen: Hessam Vakili- Pexels

Hay azules que parecen pedir silencio.

El de Capri es uno de ellos.

Entre el mar y las rocas de la isla, el color azul puede ocupar casi todo el campo de visión. Y cuando uno contempla durante un rato una superficie así, por unos minutos, no hace falta hacer nada.

Ni siquiera pensar.

Solamente mirar.

La Grotta Azzurra lleva esa sensación al extremo: el agua adquiere una luminosidad extraordinaria y el paisaje parece pedir que uno se quede quieto.

Quizás el azul del Dolce Far Niente sea justamente ese:

el color de la contemplación.

3. Terracota — Las colinas de Toscana

🟠El color del tiempo que madura

Toscana en color tierra
Imágen: Rıdvan Yıldırım- Pexels

La Toscana tiene otro ritmo.

Hay algo en sus colinas, en los pueblos de piedra, en las tejas de terracota y en los campos que cambia con las estaciones que invita a pensar en el tiempo de otra manera.

No todo tiene que suceder ahora ni con prisa.

El trigo necesita crecer.

La uva necesita madurar.

Una pared antigua puede seguir siendo hermosa precisamente porque lleva décadas allí.

El terracota sería, entonces, el color de la paciencia.

El color de aceptar que algunas cosas tienen su propio tiempo para existir.

Quizás por eso una terraza frente a un paisaje toscano parece un lugar perfecto para sentarse y no producir absolutamente nada durante un rato.

Y qué alivio.

4. Rosa — Cinque Terre

🌸El color de la belleza cotidiana

Cinque Terre en rosa
Imágen: ryo f- Pexels

Hay algo particularmente amable en los colores de Cinque Terre.

Rosas, ocres, amarillos, terracotas.

Casas apretadas unas contra otras sobre la costa, ropa tendida, pequeñas ventanas, barcos, escaleras y una vida cotidiana que parece desarrollarse entre el mar y la montaña.

El rosa, en esta paleta, representa para mí la ligereza.

La belleza de las cosas pequeñas.

Un paseo sin destino.

Sentarse junto al puerto.

Ver cómo cambia la luz sobre las fachadas.

Conversar con alguien mientras cae la tarde.

Y este es quizás el color que más fácilmente podemos encontrar lejos de Italia.

Hoy mismo, por ejemplo, recibí un pequeño ramo de camelias rosas.

Me lo regaló mi mamá.
Camelias rosa della mamma

Y pensé que el Dolce Far Niente también podía tener ese color.

Porque no hacía falta viajar a Cinque Terre para encontrarlo.

A veces aparece en una flor que alguien tan querido nos regala.

5. Verde — Los olivos de Puglia

🫒El color de la sombra y la pausa

Puglia y olivo
Imágen: Paola Tordoni- Pexels

En Puglia, los olivos forman parte del paisaje desde hace generaciones.

Sus troncos retorcidos, la sombra de sus ramas y el verde apagado de sus hojas crean un paisaje que parece pedir otra velocidad.

Quizás este sea el verde del Dolce Far Niente:

el color de la pausa.

Sentarse a la sombra cuando hace calor.

Escuchar las cigarras.

Mirar un árbol antiguo.

Dejar que el tiempo pase sin sentir que estamos perdiéndolo.

Porque esa es, quizás, una de las cosas más difíciles de aprender: comprender que el tiempo que no dedicamos a producir también puede ser tiempo bien vivido.

¿Y qué color tiene el Dolce Far Niente en nuestro barrio?


Esta es la parte más interesante de todo el viaje.

Porque después de mirar los colores de Italia, podemos empezar a reconocer el Dolce Far Niente en otros lugares.

En una pared terracota.

En el azul del río.

En un árbol que da sombra en una tarde de verano.

En el amarillo de una flor.

En el rosa de unas camelias que nos llevamos a casa.

El Dolce Far Niente no necesita necesariamente un paisaje italiano.

Puede aparecer en una vereda de Buenos Aires.

En una plaza.

En un balcón.

En una mesa de café.

En una charla con mamá.

Por eso me gusta tanto esta expresión italiana.

Porque se trata de recuperar la capacidad de disfrutar algo que no necesita convertirse en productividad.

Mirar.

Escuchar.

Conversar.

Descansar.

Estar.

Después de todo, el Dolce Far Niente tiene muchos más colores de los que imaginábamos y no solo en Italia.

Solo hace falta detenerse un momento para verlos.

Doña Carola afirma:

"Ay... El Dolce Far Niente tiene color de rojo apasionado, como el amor nena... ¡a ver si te ponés más roja y lo vivís a pleno!" 😙😘

🌿 Si te interesa esta forma de vivir más tranquila y consciente, podés sumarte al Club del Dolce Far Niente dejándome un mensaje en la caja del formulario, a la derecha de este post.

Es un espacio donde quiero compartir ideas, lugares y momentos para disfrutar la vida con más calma, convirtiéndolo en un Club. Sumate 😄

💚🤍❤️

Un abrazo,
Gri 💕

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