Ir al contenido principal

🚦El trabajo de agenciamiento marítimo: lo que pasa cuando todos duermen

🚦El trabajo de agenciamiento marítimo: lo que pasa cuando todos duermen


Por: Grisse.E.

Son los pequeños detalles los que hacen perfecto un trabajo, cuando los atendemos con amor.


Trabajador mirando la noche, esperando el buque

Imágen: Copilot


Hace cientos de años, los navegantes levantaban la vista.

No buscaban satélites.
No existían radares.
No había pantallas.


Había estrellas. 

Los marineros medían el ángulo de las estrellas sobre el horizonte con un sextante: un instrumento que servía para mantener el rumbo correcto.


Barco antiguo en el mar de noche



Durante siglos, el cielo fue una herramienta de navegación.


En el hemisferio norte, la Estrella Polar ayudaba a los navegantes a orientarse y, observando su altura sobre el horizonte, podían estimar su latitud. 

En el hemisferio sur, otras referencias celestes, como la Cruz del Sur, cumplían una función semejante. El Sol, la Luna y distintas estrellas también podían convertirse en puntos de referencia para quienes se aventuraban mar adentro.


No era simplemente mirar hacia arriba.
Había que aprender a leer el cielo.
Reconocer las estrellas.
Interpretar sus posiciones.
Medir.
Calcular.


Y confiar en aquello que, desde la cubierta de un barco, parecía estar a millones de kilómetros de distancia.


En el medio del mar, mirar las estrellas hacía que la inmensidad tuviera un domicilio.


Cruce cultural

Hoy la tecnología cambió casi todo.
Los barcos llegan con GPS.
El AIS (Automatic Identification System): te saca hasta el grupo sanguíneo del barco que viene al lado.

Hace pronósticos meteorológicos más certeros.


Cambió hasta los sistemas electrónicos que ayudan a ahorrar tiempo.

Sin embargo...


Hay noches en las que, desde una agencia marítima, uno también termina mirando el cielo.

Lo que pasa cuando todos duermen.


Es invierno.
Dos de la mañana.
El práctico todavía no pudo embarcar.


Hay niebla hasta en la oficina. En cualquier momento pide una silla... Y ya que está, de paso podría ir embarcando al práctico 😂


Esperás que disipe.
Esperás autorización.
Esperás que el puerto opere el barco que está antes.
Y esperás. 


Y mientras tanto, toda una cadena también espera porque "todos estamos en este barco je!"


Los remolcadores.
La terminal.
La tripulación, que ya va por el juego 147 del UNO.
Los inspectores.
Los proveedores, bostezando.


Hace siglos esperábamos que el cielo se despejara para poder orientarnos.
Hoy esperamos las condiciones de logística para seguir el viaje, barco tras barco.


La tecnología cambió. Es cierto que hubo avances.
La incertidumbre no tanto.
🥹 


Quizás hoy ya no necesitemos las estrellas para saber dónde está el barco.


Pero seguimos necesitando algo que marque el rumbo:


Paciencia.
Coordinación.
Confianza.


Personas que, aún cuando todos duermen, siguen haciendo posible que la navegación continúe.


Doña Carola me susurra:

"M'hija... algunos creen que un barco se mueve porque apretás un botón.

¡Como si fuera el joystick de la PlayStation!" 

🎮⚓😄


Hay trabajos que rara vez aparecen en publicaciones.


Alguien tiene que estar despierto cuando todos duermen.
Este relato también es un pequeño reconocimiento para esas personas.


Chica en Tower Bridge

  Imágen: Andrea Piacquadio- Pexels


¿Necesitás ayuda con una operación?

En Cruces Culturales, armé una sección de servicios donde brindo soporte administrativo y operativo para profesionales y pequeñas empresas vinculadas a la actividad marítima: seguimiento de pendientes, organización documental, actualización de información y coordinación administrativa.

CONOCÉ MIS SERVICIOS →


🌿 Cruces Culturales explora los encuentros invisibles que conectan personas, culturas, oficios y formas de vivir.


Si te interesan estos temas, seguí el blog en Instagram o dejarme un mensaje. Será un gusto compartir este viaje.


Un abrazo,
Gri 💕

Comentarios