Muchos videos se vuelven virales todos los días. Algunos duran apenas unas horas entre información fugaz y contenidos banales que solo generan visibilidad temporal.
Pero esta semana ocurrió algo distinto.
Un docente de música grabó a sus alumnos —de entre 10 y 13 años— de la escuela Santa Rosa de Viterbo en la localidad de San Lorenzo, Santa Fe (Argentina), interpretando “Stop Crying Your Heart Out”, de Oasis.
Una canción escuchada quizás por sus padres o incluso por sus abuelos.
Y me pregunto:
¿Qué significa que esta canción vuelva a tocar algo en la gente hoy?
Porque claramente movió una sensibilidad colectiva.
A mi entender, la canción habla de sostenerse emocionalmente, de aceptar cambios y seguir adelante luego de pérdidas, despedidas o momentos difíciles.
El mensaje no parece ser “no sufrir”, sino más bien no quedarse detenido en el dolor.
Y eso es profundamente humano.
El video fue publicado el 17 de mayo pasado en la cuenta de Instagram del docente Pablo Parente.
Según contó luego el profesor de música, jamás imaginó la repercusión que tendría.
Y llegó una respuesta tan inesperada como emocionante: el mismísimo Liam Gallagher reposteó el video con una sola palabra:
“Biblical”.
No es extraño que la música logre unir generaciones a través de los años.
Pero también puede volver el día a día un poco más liviano.
Tal vez ese haya sido el verdadero gesto del profesor:
sembrar en nuevas generaciones el poder de la música para acompañar emociones que la vida despierta en momentos desafiantes.
Y quizás por eso me emocionó tanto ver a chicos tan chicos cantándola.
Porque aparece exactamente en un momento donde el mundo parece terminar gobernado por:
la ansiedad,
el automatismo cotidiano,
la hiper-productividad,
la hiper-conectividad,
y la incertidumbre constante.
Entre tanta exigencia extrema, el video devuelve algo simple:
humanidad.
Incluso detrás de un sistema, un proceso o una operación laboral, siempre hay personas atravesando pérdidas, cambios y reconstrucciones.
Ojalá que cada chico de 10 o 12 años pueda aprender a disfrutar más de todos sus compañeros de clase.
Quizás ahí también haya un superpoder.
Uno que todavía no se ve tan claramente.
Y a agradecer más a los padres que hacen lo mejor que pueden.
Especialmente cuando organizan un cumpleaños, un encuentro o una tarde con amor genuino para que todos disfruten.
Porque cuando pasen 30 años y vuelvan mentalmente a esos momentos, quizás lo más importante sea justamente eso:
que no haya nada que lamentar y mucho por recordar con felicidad por haber vivido y compartido juntos.
Y para mí, vivir también trata de aprender a reconstruirse sin perder sensibilidad en el camino. Y se transmite mucho en la canción.
Gracias profesor Pablo.
Seguramente sus alumnos recordarán este video durante muchos años.
Y la intención sembrada hoy quedará resonando en esas voces que empezarán pronto a abrirse camino en el mundo.
Doña Carola me dijo después de ver el video:
“Llorar el corazón un rato está bien. Pero después hay que seguir tomando el café y disfrutando del dolce far niente.
Y parece que Oasis ya lo sabía.”
🌊☕
🌿 Si te interesa esta forma de vivir más tranquila y consciente, podés sumarte al Club del Dolce Far Niente dejándome un mensaje en la caja del formulario, a la derecha de este post.
Es un espacio donde compartimos ideas, lugares y momentos para disfrutar la vida con más calma.
Compartir, crecer juntos y brillar 💫
Un abrazo,
Gri 💕

Comentarios