Volver.
Estuve en pausa un rato. No por falta de palabras, sino exceso de preguntas.
En este tiempo pensé mucho en lo impermanente. En cómo algo que parece perdido… no siempre lo está en realidad.
Esa idea de impermanencia —de que todo cambia, incluso lo que creemos perder— empezó a tomar otro sentido para mí.
Y acá la analogía:
Un día en el trabajo, creí haber perdido un termito.
Un objeto simple, sí. Pero cargado de afecto: un regalo de alguien que quiero mucho.
Sentí esa pena, que aparece cuando atravesamos una pérdida emocional, incluso en cosas simples.
Y entonces apareció una idea hecha símbolo, casi como un susurro:
"No todo lo que parece pérdida es pérdida real.
No todo es definitivo, cuando parece serlo en el momento".
Cuando lo que perdemos no es solo un objeto
Pensé en ese termito y en todo lo que proyectamos sobre las cosas que queremos.
A los que no nos gusta perder, por más viejitas que sean, algo nos duele. Por lo que representan, por lo que guardan.
Y en la desesperanza de ya no volverlo a ver, pensé que si realmente se hubiera ido alguien más lo estaría usando ahora, en otro lugar, con otra historia.
Y yo… quizás hubiera recibido otro, distinto, pero también cargado de sentido. En el fondo, nunca es solo el objeto.
Cómo afrontar las pérdidas emocionales más profundas
Y entonces apareció otra capa, más profunda, más difícil de nombrar: la de las pérdidas que sí duelen de verdad.
Ahí entendí —o sentí— que quizás tampoco ahí hay una pérdida total.
Lo material se va. Pero lo que fue compartido, lo que fue amor, lo que fue vínculo… no puede desaparecer. Eso, seguirá siendo una fuente inagotable de lo bueno que ya vivimos y de lo que esperamos recibir.
Nada desaparece del todo. Solo es un cambio de forma.
Al día siguiente, el termito reapareció.
Como si nada hubiera pasado.
Yo ya no era la misma que lo había perdido. Algo se había comprendido en el medio entre perderlo, y volver a encontrarlo.
Confiar es lo que queda, cuando parece que no queda nada.
Cómo entender tus emociones frente a una pérdida o cambio
Hay cosas que no se entienden con la mente. Se sienten. Se revelan cuando estamos tristes, cuando estamos abiertos, cuando dejamos de buscar respuestas lógicas y empezamos a "escuchar" otra cosa.
Algo más silencioso.
Más interno.
Vuelvo a escribir desde ahí.
Hay mucha enseñanza si conectamos lo que nos pasa con lo que transitamos en un momento específico de la vida. Especialmente cuando se atraviesan momentos de cambio.
Sin buscar perfección.
Solo con la intención de seguir compartiendo.
Doña Carola me dice:
" Nena… no todo lo que se pierde, se pierde. Tu cabeza... la tenés puesta!.
A veces Dios te esconde algo… para mostrarte otra cosa.
Quedate con lo que entendiste mientras no estaba. Porque eso… no se te pierde más. Ahora sí, tomate unos mates!"
Imágen: Solange Dini- Pexels
Si en algo de esto te encontraste…
Gracias por leer.
Te abrazo 💓🤗
Gri.

.jpg)
Comentarios